Existen muchas verdades, y les quiero compartir la mía, que está basada en mi experiencia, dejando a los lectores una semilla de posibilidades en las que puedan adentrarse y explorar por sí mismos. Esta exploración de mi ser en todas las coordenadas  (física, sentimental, mental, espiritual, astral y akáshica)  han recalculado la experiencia que quiero seguir viviendo en esta vida, esta confrontación de todos los días de ¿quién soy?, ¿dónde estoy? y  ¿cuál es mi deseo profundo?, me permiten estar en una conexión más íntima conmigo misma y así adentrarme a mi propio universo que está conectado con la divinidad.

En mi propia experiencia, los seres humanos vivimos en un sistema diseñado para seguir patrones, creencias, ideologías, políticas y reglas. Este sistema deja de permitirnos el que tengamos nuestro propio criterio y creencias, más bien nos enseña a seguirlas. Desde niña mi educación a cargo de mis padres, la escuela, la religión y las personas con las que me he rodeado me han llevado a ser lo que hoy soy. Y agradecida por lo que he recibido, he descubierto que toda  la información la tengo dentro de mí. Que yo he creado a este ser que hoy se manifiesta con estas palabras y que compartir lo que hasta hoy he descubierto me permite sentir un gozo profundo para ponerlo al servicio de los demás.

Desde pequeña he sufrido de ansiedad, de miedos, de limitaciones que me llevaron al médico para poder  mitigar estas sensaciones. El diagnóstico fue “Obsesiva compulsiva”, y tomé medicamentos por más de 15 años. Subí 54 kilos de peso, y  el medicamento solo adormeció lo que realmente estaba pasando en mí. ¿De qué me estaba protegiendo? ¿Qué estaba conteniendo? ¿De qué o de quién quería ocultarme? Comencé un proceso de terapias con psicólogos, donde sí sentía una mejora en mi ansiedad, donde descargaba con ejercicios  algo de mis pensamientos y de mis ideas, sin embargo sabía que había más. Sabía que necesitaba algo más profundo para  poder sentirme de manera distinta. Deseaba dejar los medicamentos.

Hay varias anécdotas que he vivido donde puedo compartir algunas de las transformaciones que he vivido hasta hoy.  Pero elegí una que estuvo muy fuerte donde me hizo hacer un cambio interno significativo. Tengo tres hijos, y el más chico cuando cumplió 12 años, me hizo manifestar a mi “YO”  obscuro donde todo el día  le gritaba, me enojaba, le faltaba al respeto, sentía mucha impotencia de que me ignorara, le iba mal en la escuela, y veía que era inconstante en sus compromisos deportivos que había adquirido.

En una de esas terapias que lo llevaba a él al psicólogo (claro, él era el que estaba mal, yo no) me confronto la psicóloga y me hizo ver que él era solo un reflejo de lo que estaba pasando dentro de mí. Que era mi gran maestro que me estaba enseñando lo que yo necesitaba sanar.

Comencé a digerir esta información, de porque yo estaba reaccionando así con mi propia familia, que son lo que más quiero en esta vida. Y descubrí que como son lo “seguro” que tengo, que a ellos jamás los voy a perder, que soy su mamá y se aguantan, era mi sitio seguro de manifestación de esta oscuridad y de esta ansiedad y miedos.

Los doctores me habían dicho que el medicamento lo tenía que tomar de por vida, que mejor que viviera menos años pero tranquila, a que me los quitaran  y estuviera con esta ansiedad y miedos para siempre.

Lo que ellos nunca supieron, es que yo encontré la manera de poder eliminar estas sensaciones, estas emociones y a tener un autoconocimiento profundo de mí misma. Comencé a vivir la Filosofía Esencial, me permití sanar desde mi propia consciencia y con apoyo de herramientas pude dejar los medicamentos.  Esos patrones de ansiedad, dependencia, miedos, angustias se fueron. Fui consciente que necesitaba resultados diferentes hacia que hacer cosas diferentes.  Cambié la ecuación y cambio el resultado. Mi hijo, mi gran maestro, hizo que volteara a ver a mi ser y poder hacer este ejercicio. Como dirían comúnmente “no eres tú, soy yo” y efectivamente deje de echarle la culpa a mi hijo de mi enojo, y me hice responsable de lo que había detrás de esa emoción que me generaba ciertas circunstancias. Estaba en mí.

Ha sido un proceso que me han permitido el día de hoy mantenerme en un peso óptimo, recupere la relación con mis hijos, me liberé de cargas, creencias, limitaciones que yo sola me ponía, enfrenté miedos, y conocí a un ser maravilloso que quiere seguir en evolución, expansión y crecimiento desde el amor. Transformando, explorando, recordando, contactando con mi divinidad, reconociendo mis talentos.  Y desde esta experiencia de vida convertirla en compartencia con los demás en distintas manifestaciones como libros, conferencias, organizaciones, charlas, diálogos que dejen una huella. 

Una de las herramientas que fueron parte de este proceso fue la sentimentologia, que me ha permitido confrontar mis emociones para transformarlas y así poder equilibrar el ser.

Sentimentología  alude al estudio del efecto de sentir. Significado: (sentiré mentum) Efecto de sentir (Logía) Estudio.

Esta Filosofía nace de la carencia de información acerca del tema emocional y sentimental, reconociendo esta como una de las manifestaciones esenciales del ser humano. Desde el vientre de nuestra madre reaccionamos ante ruidos, canciones, emociones que ella nos transmite.  Nacemos ya con cargas emocionales que absorbemos de ella. Considerando que también desde que somos concebidos ya está dejando una huella emocional en nuestro ADN.

 

Desde Niños utilizamos esas reacciones emocionales desde un nivel de conciencia que es  la inocencia para atender nuestras necesidades o carencias, por ejemplo, un bebe que quiere comer, descubre de manera natural que llorando va a conseguir comida, o que le atiendan su necesidad. Cuando crecen, los niños acuden al berrinche para conseguir también de manera más consciente  lo que desean, y que ese patrón de educación que nos forman nuestros padres nos van marcando una manera de reaccionar ante esas carencias.

 

Cuando vamos madurando, pasamos de la inocencia a la conciencia (con c). Donde ya conectamos con el conocimiento de nuestros actos, adquirimos mayor responsabilidad de nuestra existencia. De esta conciencia, siendo curiosos y conociéndonos a nosotros mismos, pasamos a una consciencia (con sc) que nos permite reconocernos como seres en todas las coordenadas del ser, de cómo te percibes a ti mismo en tu realidad. Si continuamos el proceso de estos niveles de consciencia, podemos vivir en un estado donde sensibilicemos la consciencia, que este despertar sea sensible, podamos vivir esta energía de evolución del ser desde una frecuencia de la estética, que mantengamos una sensibilidad de éxtasis. Como ejemplo utilizo el término del orgasmo, pues cuando lo vives, lo sientes, se detiene el tiempo, vas y vienes al mismo tiempo, es un estado de gozo, es un estado que te mantiene conectado contigo y vibras en una frecuencia energética alta. Esta sensación ¿la puedes explicar a un niño? Para “entenderla” hay que vivirla.  

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